Personas, agentes y robots: cómo rediseñar el trabajo en la era de la IA
- Jaime de la Figuera

- 18 dic 2025
- 3 Min. de lectura

Durante años hemos hablado de automatización como una amenaza o como una promesa de eficiencia. Hoy el debate es otro. La inteligencia artificial ya no es solo una herramienta: es un nuevo actor dentro de la organización.
El reciente informe del McKinsey Global Institute, “Agents, robots, and us: Skill partnerships in the age of AI”, aporta una visión especialmente relevante para los equipos directivos: el impacto real de la IA no está en sustituir personas, sino en rediseñar cómo se trabaja.
En BMF Consultancy lo vemos con claridad: la ventaja competitiva no vendrá de “tener IA”, sino de integrarla de forma inteligente en la estrategia, los procesos y las capacidades del equipo.
La automatización no es el destino, es el punto de partida
El informe señala que, con la tecnología disponible hoy, existe un alto potencial técnico para automatizar una parte significativa de las tareas actuales. Sin embargo, McKinsey es claro en un punto clave: automatizar tareas no equivale a transformar una organización.
La verdadera transformación ocurre cuando las empresas dejan de pensar en funciones aisladas y empiezan a rediseñar workflows completos, combinando:
Personas (criterio, contexto, liderazgo)
Agentes de IA (análisis, velocidad, consistencia)
Robots y automatización física (ejecución y escalabilidad)
La pregunta estratégica ya no es qué tareas automatizar, sino cómo debe funcionar el sistema de trabajo en su conjunto.
Las habilidades no desaparecen: cambian de lugar
Uno de los mensajes más potentes del informe es que más del 70% de las habilidades actuales seguirán siendo relevantes, aunque aplicadas de otra forma.
En la práctica, esto implica un desplazamiento del valor hacia:
Definición de problemas y toma de decisiones
Interpretación crítica de resultados generados por IA
Control de calidad y supervisión
Optimización continua de procesos
Enseñar, entrenar y coordinar sistemas inteligentes
La IA no elimina el trabajo humano; eleva el listón del trabajo que aporta valor.
“AI fluency”: una nueva competencia directiva
McKinsey destaca el crecimiento exponencial de la llamada AI fluency: la capacidad de entender, utilizar y gobernar herramientas de IA en el día a día.
Y aquí hay un matiz clave para la alta dirección:no se trata de que todos programen, sino de que sepan:
Formular buenas preguntas
Entender límites y riesgos
Tomar decisiones informadas con apoyo de IA
Integrar la tecnología en procesos reales de negocio
Sin esta fluidez, la IA se queda en piloto. Con ella, se convierte en palanca estratégica.
El riesgo de invertir en IA sin rediseñar la organización
El informe es claro al respecto: el potencial económico de la IA es enorme, pero solo se materializa cuando la organización cambia.
Invertir en tecnología sin:
redefinir roles,
revisar procesos,
adaptar incentivos,
y desarrollar nuevas capacidades,
conduce a un escenario muy común: mucho gasto, poco impacto.
Desde nuestra experiencia, este es uno de los errores más frecuentes en proyectos de transformación.
La visión BMF: la IA como reto estratégico, no tecnológico
En BMF Consultancy compartimos plenamente el enfoque del McKinsey Global Institute: la IA no es un proyecto de IT, es un proyecto de liderazgo, estrategia y cambio organizativo.
Las organizaciones que avancen con éxito serán aquellas capaces de:
Pensar en sistemas de trabajo, no en herramientas
Anticipar el cambio de habilidades
Acompañar a sus equipos en la transición
Traducir tecnología en decisiones y resultados
Como en otros procesos de transformación, la ventaja no está en ir más rápido, sino en ir mejor orientado.
Fuente:
McKinsey Global Institute (2025). Agents, robots, and us: Skill partnerships in the age of AI.


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